8 dic. 2012

La meditación como experiéncia

La meditación es una experiencia distinta para cada persona…el tiempo que dedico a buscar la calma tiene valor por sí mismo…debería ser más disciplinado…cuando me afectan los hechos cotidianos del trabajo o de la vida familiar, me resulta difícil ponerme a meditar…el mayor problema tuvo que ver con mis propias expectativas: las cosas sólo mejoraron cuando dejé de imponerme exigencias, me relajé y la inquietud fue a menos…mis bloqueos empezaron a desaparecer….


…el tiempo que dedico a buscar la calma tiene valor por sí mismo…lo importante no es tener éxito o fracasar, sino intentarlo.

La primera regla de la meditación es mantener el control, no irse, no explorar el reino de la imaginación hasta que uno sea capaz de diferenciar lo real de lo imaginario. Eso requiere tiempo y experiencia. Una imaginación excesiva nos conduce irremediablemente a la confusión.

Reflexionar, pensar y hacerlo profundamente, eso es meditación, concentrarse para ver, sentir, percibir, unirse estrechamente con el objeto de la meditación, con aquello que estamos observando o analizando.

El propósito es llenar la mente con el objeto escogido, ser capaz de sintonizar con él, no ver, ni sentir, ni percibir ninguna otra cosa. Para que? Para relajarse, cuando la mente descansa se renueva, puede liberarse de todos los pensamientos que producen tensión, puede soltarse….

…mediante el esfuerzo constante podremos desarrollar la disciplina.

La meditación contribuye a experimentar estados de clama y de paz y ayuda a crear quietud y tranquilidad interiores.

Perdemos mucho tiempo en pensamientos inútiles, nada constructivos, soñando despiertos, arrepintiéndonos del pasado, imaginando problemas futuros y a consecuencia de ello, cuántas cosas de las que tenemos delante de nuestras narices somos capaces de ver? Mientras tenemos la mente ocupada en nuestros planes, ideas, opciones y oportunidades, somos totalmente ajenos al mundo que nos rodea, ajenos a nosotros mismos, a nuestra respiración, al estado de nuestro cuerpo, desaprovechamos por completo nuestro verdadero presente, nuestro ahora. Van pasando los minutos y las horas y, sin darnos cuenta, con ese tiempo también nos perdemos a nosotros mismos.

¿Qué podemos hacer?

Reconocer nuestro verdadero presente…para ello puede sernos de ayuda la meditación. La meditación es una acción disciplinada de la mente, del cuerpo, del yo espiritual que nos ayuda a obtener un estado de calma interior, de descubrirse a sí mismo, un descubrimiento que nos proporciona verdadera paz.

Al encontrar nuestro verdadero yo, nos ponemos en contacto con nuestro yo cognitivo, ese sentido intuitivo y sabio, y empezamos a confiar en nuestra intuición, descubrimos que necesitamos dedicarnos tiempo y energía a nosotros mismos.

El poder es nuestro. La meditación es una experiencia agradable y esclarecedora.

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