19 ene. 2009

SENDAS DEL YOGA (KARMA, BHAKTI, JÑANA)

KARMA YOGA: es el yoga de la acción. Enseña el servicio desinteresado a los demás sin apegarse a las acciones realizadas, sin esperar nada a cambio. Se realizan por amor al prójimo, por el placer de hacerlo. El karma yoga enseña a vivir el presente, el día a día, sin ataduras con el pasado ni esperas hacia el futuro. Es, en cierto modo, una meditación en movimiento. Ha de ser una senda paralela a la que cada uno escoja.

BHAKTI YOGA: es el yoga de la devoción, entendida como veneración a Dios. Esta senda requiere del practicante fe, devoción y pureza. Requiere también control en los actos y pensamientos, ya que uno es el resultado de lo que piensa y hace. El practicante centra su atención en percibir y reconocer la esencia divina en cada cosa, acto y persona. Busca dominar la voluntad, la mente y sus manifestaciones y centrarla en la búsqueda del Ser. Se trabaja por medio del conocimiento de relatos y filosofía, recitación de mantras y kirtans, meditación, servicio desinteresado, rituales y oraciones y desarrollo de la humildad.

JÑANA YOGA: se busca la realización interior a través del Conocimiento, por medio del intelecto, la razón y el discernimiento. Ayuda a encontrar el verdadero sentido de la vida. El practicante ha de ir experimentando y profundizando por medio de su intuición, voluntad, intelecto, razón y análisis en pos de la sabiduría. Este sendero requiere purificación mental y disciplina y haber pasado por el HATHA YOGA y el RAYA YOGA. Se trabaja por medio del discernimiento, renunciamiento, austeridad, tranquilidad, autorrestricción, control mental, paciencia, contemplación, fe, liberación, atención a las enseñanzas, reflexión y meditación.

15 ene. 2009

AUTOCURACIÓN (1ª PARTE)

Necesitamos comprender cómo surgen nuestras dolencias. Necesitamos investigar y analizar las causas del sufrimiento, sea externo (de fuera) o interno (causado por una forma incorrecta de vivir). Generalmente proyectamos la creencia de que los demás son la causa de nuestros problemas. Si lo analizamos, veremos que en realidad el verdadero problema es siempre interno.

Cualquier enemigo exterior no será tan peligroso como el enemigo interno, que causa sufrimiento en el cuerpo, en la forma de comunicarnos (agresiva, silenciosa) y en la mente (todo tipo de pensamientos negativos).

El enemigo interno, el sufrimiento interno, es el verdadero problema por el que nos deberíamos preocupar.

Pero no es fácil luchar contra este enemigo interno porque nuestros patrones mentales erróneos nos lo muestran como amigo. Este desconocimiento sobre el enemigo interno es la raíz de nuestra dolencia y sufrimiento internos.

Para practicar la autocuración es vital comprender quién es nuestro amigo y quién nuestro enemigo.

El enemigo interno es realmente quien nos destruye.

Nos damos cuenta de que somos nosotros mismos con nuestros pensamientos y actitudes los que nos matamos, esto es lo peligroso.
AUTOCURACIÓN (I). Lama Gangchen

14 ene. 2009

CUESTIONES IMPORTANTES

Los niños reaccionan enseguida a estos tratamientos. Las manipulaciones realizadas en los pies de los niños serán por norma general muy suaves. Al tratarse de unos pies pequeños, muchas veces abarcaremos varias zonas a la vez con nuestra mano. Si queremos trabajar una zona concreta seremos minuciosos. El tratamiento se puede aplicar mientras duermen.

Podemos administrar el tratamiento a un anciano. Hay que tener presente que la piel de un anciano es frágil y sus huesos quebradizos, por lo que hay que evitar movilizaciones o movimientos que puedan causar dolor o lesiones. Igualmente mucha suavidad y precaución.

Diabéticos. Necesitan, además, cuidados especiales en los pies, debido a que su circulación es cada vez menos eficaz, (pie diabético).

Es conveniente y necesario beber bastante agua después de la sesión. El tratamiento puede animar al cuerpo a liberar toxinas acumuladas. Beber agua de forma moderada ayuda a los riñones a trabajar y a arrastrar y expulsar residuos.

Es necesario trabajar con ambos pies para no crear desequilibrio, por ejemplo: si trabajamos el cerebro, primero empezamos por el pie derecho en el punto del cerebro y luego pasamos al pie izquierdo para trabajar el punto del cerebro. Así haremos con cada zona.