11 may. 2009

MEDITACIÓN - EFECTOS EN EL CEREBRO

El resultado más notable de los estudios acerca de la meditación parece hallarse en los encefalogramas de las formas de onda cerebrales. En el estado normal de la conciencia de vigilia estas ondas parecen seguir pautas aleatorias y caóticas, hallándose más comúnmente en la frecuencia beta. Posiblemente cada hemisferio cerebral emite en longitudes de onda distintas, y quizá existan otras diferencias entre la parte frontal y la región posterior.
Todo esto se modifica durante la meditación en grado espectacular. Tan pronto como da comienzo la sesión, el sujeto muestra un gran aumento de la actividad alfa (ondas cerebrales características del estado mental relajado), empezando por la parte posterior del cerebro y propagándose hacia delante. Al cabo de pocos minutos aumenta la amplitud de esas ondas alfa. La parte posterior del cerebro y la anterior se han sincronizado y puesto en fase, lo mismo que los hemisferios derecho e izquierdo. Esta resonancia prosigue, y aparece en muchos casos una actividad theta (un estado más profundo que el alfa), especialmente en los más habituados a estas prácticas. Los meditadores avanzados con frecuencia presentan actividad alfa incluso durante el estado ordinario de vigilia, y de gran amplitud, además. En estos sujetos también se halló más a menudo el estado theta, a veces también en estado de vigilia.